03 March 2007



Una foto de 1930

Observo una foto de 1930. Se trata de una foto familiar. El padre, que no está, debió de morir recientemente. La madre está viendo crecer a los hijos casi sin querer. Son cuatro los vástagos. Cuatro varones. “Mejor”, piensa ella.
El mayor muestra su gesto adusto remedando la seriedad del padre. Se llama Amadeo y se está aguantando la carcajada. Los cuatro hermanos acaban de mirarse y casi estallan de la risa. Pero en el momento de la foto hay que contenerse. Sobre todo el hermano mayor, el cabeza de familia, el responsable de la estirpe. Amadeo no se ríe por obligación. Menor que Amadeo hay otro hermano. Quiere ser como él. Quiere ser mayor. Tiene tres años menos y es su hermano amigo, el confidente. Se llama Angel y quiere ser como su padre. Su padre se llamaba Amadeo y siempre quiso tener un hijo como él.
Amadeo, el hermano mayor, también quiere que Angel sea como su padre. En la foto ambos se miran de reojo. Amadeo parece pedir ayuda a su hermano Angel. Se miran, no dicen nada, pero parecen confiar el uno en el otro.
Eusebio es dos años menor que Angel. Tiene diez años y casi nunca rie. Apenas hoy esbozó una breve sonrisa al posar ante el fotógrafo. Su ropa está raida, sucia, manchada y rota. Está muy sucia y rota. El día que entró a trabajar en la fábrica que montaron en las afueras de la ciudad dejó de reir. A su padre le hubiese gustado que fuera un niño simpático y alegre. Le hubiera gustado que anduviese con su traje de lino bien liso y lustroso, de cabeza alta y sonriente, saludando a los conocidos, a los amigos, a los vecinos. Pero desde que Eusebio entró a trabajar en la fábrica se le está poniendo cara de mayor y ya no sonrie.
Detrás de Eusebio, al que le encantan los automóviles, vemos en la fotografía a su madre y a otro hermano menor. Eusebio lustra sus botas y las lleva siempre bien engrasadas, aunque para la foto, se entiende que por la urgencia con la que se hizo, no tuvo la oportunidad de darles betún y no lucen como le hubiera gustado. Pero se nota la diferencia si nos fijamos en el calzado de sus hermanos.




A lo mejor Eusebio deja la fábrica y se dedica a vender automóviles. Con sus botas lustrosas, brillantes, acharoladamente brillantes, negras, de un negro azabache luminoso es posible que venda los automóviles con mucha facilidad. Porque un vendedor de automóviles vende siempre mucho más si lleva las botas limpias. Eso dice Eusebio.
Vemos a la madre y al hermano pequeño. Tienen el gesto compungido. El pequeño José vive pegado a su madre. Su madre, viuda trabajadora, blande la hoz con firmeza aparente, mientras sujeta con sus trabajadas manos un casi invisible cabrito negro que dejarán crecer, pero que con certeza algún día presidirá la mesa, calentito y humeante. Su madre joven aporta el calor frío de su desesperanza y la confianza forzada en sus hijos desorientados. Es una madre joven cansada, envejecida antes de tiempo por el desasosiego de su incertidumbre. Una madre sin sonrisa, austera en la mirada, seria y decidida, responsable madre trabajadora, madre sola, madre triste, cansada, angustiada, sin sonrisa. La mano que agarra la hoz es tosca y ruda. Destaca su sequedad madura. Sobre la otra apoya su filo, ahora sereno. El pulgar de la mano izquierda parece soportar el peso del trabajo labriego que les da de comer.
El pequeño José mira de frente. Se parece en el ceño a su madre. Su mirada firme es la de sus hermanos. La misma mirada firme e incrédula de la madre. La misma mirada firme y temerosa de sus hermanos.
Todos miran al objetivo y piensan la foto. Piensan en su presente y en su futuro. Piensan, olvidando el pasado, en el instante presente de la fotografía y en el futuro. Un futuro distante para ellos que no conocemos y cuyo presente ya es hoy parte de nuestro pasado.





01 February 2007

Libro del mes

El Gobernador/ Equador
Miguel Sousa Tavares



Un hombre de vida acomodada, seductor y tertuliano en los cafés y salones de la cosmopolita Lisboa de principios del siglo XX, el empresario naviero Luís Bernardo Valença ha llamado la atención con sus artículos sobre las condiciones de vida en las colonias. Cuando una mañana de invierno el rey don Carlos lo cita en palacio, poco imagina que de allí saldrá nombrado gobernador de la colonia ultramarina de Santo Tomé y Príncipe.
Una vez en África, el espíritu liberal y tolerante de Valença se verá puesto a prueba por la corrupta comunidad de cultivadores de cacao, que se niega obstinadamente a abandonar los métodos esclavistas de sus plantaciones a pesar del riesgo de boicot internacional que ello supone. La misión de Valença se convierte así en un arma de doble filo que amenazará con condenarlo a un peligroso y amargo aislamiento. Sin embargo, la llegada del cónsul inglés y su esposa Anne dará otro giro inesperado a su vida. A pesar de sus intereses opuestos, nace entre los dos hombres una profunda amistad; pero la relación de Valença con Anne se transforma enseguida en una pasión desbocada que precipitará un desenlace de imprevisibles consecuencias.


Publicado pela Oficina do Livro, o romance Equador de Miguel Sousa Tavares, chegou até ao público com a 1ª edição datada de Maio de 2003.
Para todos aqueles que se interessam pela História de Portugal, em geral, e pela história das colónias portuguesas, em particular, esta obra é uma daquelas que deve ser lida, ainda mais, porque se debruça sobre a questão do trabalho escravo numa época em que a escravatura se encontrava já proibida por lei.

Situando-se nos inícios do século XX, entre Dezembro de 1905 e Janeiro de 1908, o romance tem como personagem principal Luís Bernardo Valença, indivíduo solteiro, dandy nos gostos e hábitos que é convidado pelo Rei D. Carlos para o cargo de Governador-geral de S. Tomé e Príncipe, tendo a sua nomeação como objectivo convencer a opinião pública inglesa, na pessoa do cônsul britânico no local, que a prosperidade vivida por aquela colónia não tinha assento em trabalho escravo, mas antes em mão-de-obra vinda de Angola e devidamente tratada nas roças de São Tomé.

05 January 2007

Cartulinas
fondos y envoltorios





15 December 2006

Foto olvidada




Me pregunto cuando veo mi foto en este album,
porqué no soy yo el que aquí veo.
Oigo mi pensamiento ensimismado,
que discurre acerca del pasado y no se acuerda.

Ni yo mismo me acuerdo de mi rostro,
el mismo que miro frente a frente, con sigilo.
He olvidado el pasado de esta foto,
y no puedo pensar cuanto he vivido.

Ni si quiera si el rostro de este album,
pertenece a mi rostro en este instante.
Y pienso, si al que ahora miro distante no es el otro,
y yo mismo, olvidado, no soy más yo en la foto,
sino un pasado olvidado en el presente,
de un rostro que sólo habita ya en un album.

15 November 2006

Gritos
Cienaga. Cienaga oculta. Elevador de barcos.
Navidad. Manifestación de Abril.
Arcaduz, cangilón de agua de noria.
La sequía amenaza y el agua brota transparente.
Simón le dice al ingeniero que se vaya.
El ingeniero huye y Holanda se hunde,
bajo las aguas del manantial primaveral.
Tarjetas de felicitación y regalos mudos.
Sonrisas hipócritas de Carnaval. Mascarada.
Simón, flor salvaje, sobrevive y calla.
En la ciudad industrial la vida es cara.
Las emisiones contaminantes de gas azul tiñen,
matan el aire respirado y lo adormecen.
Las banquisas marinas se deshacen y suben los barcos.
En Abril suenan las voces de protesta,
las plataformas autoelevatorias revientan
y el esfuerzo es vano, inutil, demasiado.
La tarde de Abril hincha sus pechos de aire frío.
Es Navidad. Recuerdos de ruinas del ayer tardío.
Solo. En soledad absoluta. Ruido de barcos.
Navidad en Abril. Ruido de barcos. Agua y sirenas.
Gritos. Solo Simón, flor salvaje, sobrevive y calla.

14 November 2006

Carlos Humberto



Carlos Humberto dormitaba sobre la tumbona aturdido por el calor que inundaba la noche.
"Carlos Humberto, despierta" -oyó una voz que le decía- "despierta, ¿no me conoces?"
Incorporándose, confuso en su duermevela, abrió los ojos.
Era agosto y la canícula castigaba con dureza la ciudad callada. La gran urbe se mostraba con su traje de noche adornado por lentejuelas brillantes.
"Carlos Humberto, despierta"-volvió a oir.
Desde que le dió aquel estúpido atisbo de infarto nunca antes había sentido nada igual.
Una sensación de angustia y sudores fríos le hicieron estremecerse. "No puedo estar soñando -se decía-, si estoy despierto".
"¿Qué me está pasando?"-se decía mientras con las manos se tocaba el rostro.
"No estás soñando. Soy yo y estoy aquí. ¿No me recuerdas?"-le dijo la voz.
De pronto notó que una mano semitransparente se dejaba caer sobre su hombro derecho. Carlos Humberto se estremeció. Su tez cobró un tono pálido repentino y su cara dibujó una mueca de terror. "No es posible, no es posible"-se dijo.
Aquella mano delicada reposaba aún sobre su rostro. Carlos Humberto no tenía valor para mirar. Continuaba sentado en la tombona con, los ojos cerrados, con el cuerpo tenso, sin respirar. La posición rígida en la que se encontraba no le permitía escapar de aquel horror y temblaba aterido por el miedo.
La mano se deslizaba ahora por su cuello. Carlos Humbero sintió el tacto frío de sus dedos que le alcanzaban el rostro. "Es ella"-se dijo-, la reconozco".
Su corazón latía descontroladamente. Estaba al borde del colapso. De pronto, todo se paró. Una calma indescriptible inundó su espíritu. Un suave perfume de aroma desconocido recorrió la estancia y caló en su interior. La silueta de una frágil figura femenina comenzó a esbozarse ante sus ojos. Su cuerpo, arropado por delicados lienzos traslúcidos, se interpueso entre él y la ventana y le dijo: "Mírame Carlos Humberto. Esta será la última vez que me veas. Adios Carlos Humberto, hasta siempre". Carlos Humberto abrió los ojos y vió como la silueta se desvanecía ante él. Aquella misteriosa figura ribeteada por luz de la luna que se colaba por la ventana ya no estaba.
"He vuelto a soñar"-dijo Carlos Humberto en voz alta.
El amanecer iluminó de un naranja vivaz la habitación. El insistente chillido de los vencejos en el cielo rompía la quietud de la ciudad que despertaba. Carlos Humberto yacía sobre la tumbona con los ojos abiertos y la expresión tranquila. No respiraba.

12 November 2006

Dos mujeres

Las dos mujeres maduras caminan deprisa y se afanan por llegar al final del pasillo. Llevan su negro pelo recogido y un clavel rojo colocado a un lado les adorna la cabeza. Avanzan por el largo corredor clavando con fuerza los talones. El sonido sordo de sus pies descalzos contra el suelo resuena hasta perderse a través de las grietas de las frías y húmedas paredes. Son dos mujeres de tez cobriza, ambas de ojos grandes y oscuros.

Balancean los brazos con brusquedad mientras caminan. Son casi iguales. Una muestra la expresión dura y su rostro es anguloso y exagerado. La otra tiene el rictus tenso y sus facciones aparecen dibujadas con trazos severos e imperfectos. Se diría que tienen el rostro envilecido y, tal vez, el alma quebrada. Las dos mujeres están desnudas. Sólo un tosco y minúsculo lienzo marfil, anudado al cuello, las protege. Sus firmes pasos repercuten en los cuerpos de estas dos mujeres de abultados y blandos abdómenes que vibran de arriba a abajo sin pudor alguno en un movimiento ondulante ridículo. También se mueven sus nalgas. Nalgas sin vida que se pierden en una inverosímil danza de tristes colgajos. Cuatro senos, idénticos los cuatro, brincan sin dirección de un lado para otro y, como pasara con las nalgas, también se pierden abandonados en el caos último al que pertenecen.

Al final del pasillo las dos mujeres se detienen y, juntas, fijan la mirada en alguien que, bajo el quicio y apoyado en la jamba de una puerta, las observa. Ninguna habla. Ninguna se mueve. El observador se gira dejando pasar un haz de luz anaranjado que se proyecta en el rostro de las mujeres. Estas le siguen al interior de la habitación. La última cierra la puerta y la luz cesa en el pasillo. Un seco golpe se funde en la penumbra con el eco de los pasos que aún se escuchan en el vacío corredor. Al otro lado de la puerta, en la habitación, el tiempo se detiene. Mientras, dos miradas errabundas, cuatro grandes ojos perdidos e indecisos se disipan en el negro destino de un pasaje sin fin cuya salida parece no existir ya.

21 October 2006

Calendula

23 September 2006

El bello verano (Cesare Pavese)








El bello verano (1949) contiene tres novelas, escritas en diferentes épocas, cada una de las cuales se presenta con su propia autonomía: El bello verano, El diablo sobre las colinas y Entre mujeres solitarias. Sin llegar a ser una trilogía, hay en ellas un clima moral, un encuentro de temas que las hace comunes: son tres novelas de ciudad (en tanto que el campo, el nítido y fabuloso campo de Pavese se encuentra presente), tres novelas de descubrimiento de la ciudad y de la sociedad, de juveniles pasiones amorosas, de entusiasmos y de desengaños.
La tentación a la que todos los jóvenes se tienen que enfrentar se convierte en un tema recurrente en cada una de las distintas tramas y ambientes de los relatos. Otro, es la afanosa búsqueda del vicio, la convicción, convertida en necesidad, de transgredir la norma, de sobrepasar los límites. También el abuso del más inerme, del más débil, del más inocente. Pero todo este conjunto de temas no destaca sino por a la unidad y plenitud de cada una de las tres novelas, por su nítido carácter de estudio de un ambiente y de unas situaciones , por el ritmo de su prosa. Recibió el premio Strega en 1950.


“l mio paese sono quattro baracche e un gran fango, ma lo attraversa lo stradone provinciale dove giocavo da bambino. Siccome - ripeto - sono ambizioso, volevo girare per tutto il mondo e, giunto nei siti più lontani, voltarmi e dire in presenza di tutti 'Non avete mai sentito nominare quei quattro tetti? Ebbene, io vengo di là'".


Cesare Pavese , uno de los más importantes escritores italianos del S.XX. Nació en Santo Stefano Belbo (Cuneo) el 9 de septiembre de 1908 y murió en Turín el 27 de agosto de 1950) poco después de ser premiado por su novela El bello verano. Durante toda su vida trató de vencer la soledad interior, que veía como una condena y una vocación.
Estudioso y pensador que se reconocía en la izquierda italiana, se suicidó a los cuarenta y dos años de edad. Su gran amigo el escritor Davide Lajolo describió en un libro titulado El vicio absurdo el malestar existencial que envolvió siempre su vida.
Fue uno de los fundadores de la Editorial Einaudi, en la que permaneció como editor hasta su muerte.


22 September 2006

Silencio oscuro, tarde callada


Silencio oscuro, tarde callada.
Frente al telón de fondo de un gris atardecer,
las presencias se ocultan, se hacen invisibles.
Un suspiro se escapa saliendo por la puerta
y el quejido de un niño que no quiere dormir,
rompe el silencio.
El eco entre los muros las ausencias resuelve.
Y las almas renacen, la vida vuelve.

01 August 2006

Reabriendo la memoria a la nostalgia




Cuarteto

Reabriendo la memoria a la nostalgia,
el tiempo viendo pasar siempre deprisa,
siento el dolor profundo que divisa,
el pesar que me alcanza en la distancia.

Las ferreas convicciones que un día fueron
severos equilibrios en un hilo,
cayeron demolidos con sigilo,
sin llenar la esperanza en que nacieron.

En mi vagar ausente busco un rumbo,
que no me hurte el presente de mi nombre,
mas quiero renovar mi alma pobre
con la ilusión de sentirme de este mundo.

Desengañado percibo con anhelo
de tu nombre las letras musicales
y en el callado silencio de mis males
huyo por más no herirte con mi celo.


30 July 2006

Naúfragos de las estrellas

Naúfragos de las estrellas

Imágenes de inmigrantes norteafricanos y subsaharianos que, embarcados en frágiles cayucos y pateras, desafían a la muerte emprendiendo una huida por el Estrecho de Gibraltar cuya travesía, a veces, no tiene destino porque naufragan y mueren en el trayecto. La música es de João Afonso.

13 July 2006

AGOSTINO, de Alberto Moravia







Agostino, un joven de 13 años vive con su madre, viuda y aún joven, por la que profesa una auténtica devoción. El cuento se localiza en una localidad de la costa toscana donde pasan las vacaciones de verano. La felicidad y la complicidad de madre e hijo se rompe con la aparición de Renzo, un joven al que la madre de Agostino va dedicando cada vez más tiempo. Esta circunstancia despierta en el protagonista una sensación de traición y desesperanza. El repentino alejamiento materno-filial motiva la búsqueda de "nuevos horizontes" y origina el descubrimiento para Agostino de un mundo hasta el momento completamente desconocido para él.
Se trata de una de las novelas más celebradas de Alberto Moravia a pesar de ser obra de juventud. Su frescura y la fluidez de su redacción consiguen dejar un agradable regusto tras su lectura, animando al lector a adentrarse un poco más en el "mundo" de Moravia. MUY RECOMENDABLE.

11 July 2006

Un poco más de azul
















Un poco más de luz azul de la mañana,
Mirando el cielo azul de tu ventana.
Despertando el azul otro día más,
Con pinceladas de azul tú me amarás.

22 June 2006

O Evangelho Segundo Jesus Cristo





José Saramago

O Evangelho segundo Jesus Cristo (1991) é uma romance de José Saramago que conta a historia da vida de Jesus duma maneira moderna e não-religiosa. O seu conteúdo, que humaniza a vida de Jesus e alude de forma subreptícia a uma sua eventual relação matrimonial - ou no mínimo marital - com Maria Madalena, fez com que muitos considerassem o livro blasfemo, entre eles o então secretário de Estado adjunto da Cultura português, Sousa Lara, que o vetou duma lista de romances portugueses candidatos a um prémio literário europeu. Em reacção a este acto censório, Saramago abandonou Portugal, passando a residir até hoje na ilha de Lanzarote, Ilhas Canárias (Espanha).

20 June 2006

ILUSIONES ÓPTICAS (II





Lineas engañosas



Puntos, ¿blancos o negros?



Perspectiva imposible

Escaleras imposibles



Caras ocultas



Cascada imposible




Fijando la vista en el punto , acercándose y alejándose, los círculos se mueven



Espejo tenebroso

14 June 2006

Poema azulado



Poema azulado,
beso desmayado,
candor ausente.

Tacto frío, retraido,
sensación dérmica chocante,
palabras hueras que se han ido.

Poema desteñido,
abrazo no sentido,
calor perdido.

Nausea y mareo, dolor intenso,
estado anímico angustioso,
trago amargo, aliento denso.


Poema azulado y desteñido,
amor perdido y no sentido,
sentimiento abrumado, desleido.

Amor Roto



Amor roto

Atraviesas con saña mi pupila,
los ojos bien cerrados, por ventura,
intuyo de tu mirada la dulzura
que sin quererlo me hiere y me mutila.

Largo y lento, el caminar cansado,
seguido por tu presencia alentadora
que de saberte cerca ya me azora
y me transmuda al universo amado.

Sentir que oscura pasas a mi lado
y ni siquiera oirte decir nada,
cruel destino de suerte malhadada
haber vivido sin sentirme amado.

Muero y renazco permanentemente,
que a tu arrogancia no cedo todavía,
de la flaqueza fluye mi energía
pues a la vida me aferro simplemente.

09 June 2006

ILUSIONES ÓPTICAS

Hay ocasiones en las que no queremos ver lo que tenemos delante de los ojos. Hacemos de nuestra visión una ilusión, una óptica ilusa, que nos evade del objeto no deseable. Otras veces, vemos lo que no es. Es decir, percibimos erroneamente aunque no tengamos conciencia de ello. En este caso hablamos de una ilusión óptica. Y ya que esto último es mucho más divertido, vamos a pasar un buen rato sorprendiéndonos con unas cuantas ILUSIONES OPTICAS, percepciones aparentes, mentiras visuales, engaños de los sentidos, que luego podremos participar con los amigos, familiares y vecinos.



¿Hexágono o cubo?



¿Son iguales las cajas?



¿Cuál de los círculos centrales es mayor?



¿Rectas o torcidas?

¡Esto se mueve!

Estructura imposible

© Copyleft ERREKA